Sé que no soy el único al que el transporte público le da un ascazo inmensurable. Estaba platicando con unos compañeros mientras llegaba una profe (que por cierto nunca llegó pero la plática estuvo buenísima) del transporte local. El caso es que al parecer ANLIUM el servicio de transporte porque todas las unidades están sucias, rayadas, quebradas y los choferes son unas bestias que nunca te regresan el cambio, aka la feria. El pasaje normal de estudiante cuesta $4.50 y yo inexplicablemente siempre termino con monedas de $5, o sea le regalo cincuenta centavos a un gordo sin afeitar que maneja rápido sólo cuando tiene prisa.
A alguien se le ocurrió implementar un sistema parecido al CuentaRUT de los chilenos. En resumen es la misma tarjeta que pasas por un lector y hace -biiippp- para indicar que ya se cobró el pasaje, pero la diferencia es que la tarjeta de nosotros solamente sirve para el transporte y no es una identificación oficial. Desde el año pasado que se empezaron a instalar los lectores del nuevo sistema llamado Feria y decían que ya iba a funcionar en unas cuantas semanas. La activación del sistema se retrasó unas 6 veces y generó un drama de dimensiones estúpidas que hasta la fecha no se ha disuelto; inclusive surgió el típico grupo en Facebook “pero si esto es una trampa del gobierno no confíen en los avances del desarrollo social!!!!!! HUNO ESQUISDÉ”.
El miércoles de hace algunas semanas iba a la facultad y vi que habían puesto una publicidad: “Activa tu tarjeta de la uni para usarla en los sistemas Feria”. Como no tenía nada que hacer fui al laboratorio de ondas, hice mi fila y me activaron la tarjeta.
¿Saben de qué es hora?
Super review time!
Existen tres modalidades: la primera consiste en ir a cualquier centro de expedición con una identificación oficial y un comprobante de domicilio. Esto es si vamos a tramitar la credencial de cobro normal. La tarjeta es blanca con un dibujito del cerro de la silla y el faro del comercio.
El segundo modo es para todos los usuarios de tarifa especial, estudiantes y miembros del INAPAM (Instituto Nacional para los Adultos Mayores, antes INSEN). También se debe mostrar una ID, en este caso del instituto al que somos socios. La tarjeta es casi igual que la normal, se diferencian en que el fondo es azul y tiene una foto del usuario.
Y por último la tarjeta especial para los estudiantes de la Autónoma de Nuevo León. En este caso se usa la misma tarjeta azul que funciona en los cajeros automáticos. Para activarse se instalaron centros en cada facultad. Al activarse te dan $5.50 de regalo, o un pasaje en unidades de lujo. Si necesitas recargar la tarjeta hasta este momento sólo es posible en cualquier OXXO, pudiendo recargar hasta $250 en cada sesión y se puede llegar a tener un máximo de $500 abonados. Por lógica, si tienes poco o insuficiente saldo debes pagar en efectivo, ¡nunca lo olviden chicos!

Manual de instrucciones
En realidad no es nada difícil usar la nueva tarjeta, la acercas o la pegas a la pantalla, el validador hace -biiiiiiipppppp- o -biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiipppp- (o un bip más largo y agudo, que no soy bueno explicando un sonido con palabras jo), dependiendo de si tienes suficiente saldo disponible. Como nunca falta el que no se lleva bien con la tecnología al activarte la tarjeta te dan un manual de uso.
He aquí el interior del manual, cortesía de mi cutre cámara y mi piso de mármol estilo iglesia:

Interior del manual
Ahora bien, ya hablé de las bondades de la tarjeta. ¿Pero qué podría tener de malo semejante avance tecnológico señor Colmi? No sé si olvidé mencionarte esto, pero… resulta que tengo mala memoria. ¿Qué tan mala? Yo era el niño que siempre se olvidaba de llevar corbata los lunes (nota del escritor: en los días lunes, tradicionalmente en las escuelas públicas de México se acostumbra rendir honores a la bandera y hay que llevar corbata, al menos los niños.) Ah, y soy de los que se regresan por el cel/billetera/dinero al minuto de haber salido de casa.
Ya llevo un buen rato con mi tarjeta activada, por eso ya no me gusta andar por ahí con muchas monedas en los bolsillos. Sumando eso a mis frecuentes olvidos obtenemos que el viernes olvidé mi credencial de la uni y tuve que pagar el pasaje normal con un billete de cincuenta, o sea, pagué de más y me dieron muchas monedas de cambio.
Y adivinen qué, no me dieron mi moneda de cincuenta centavos.
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